miércoles, 20 de marzo de 2019

El templo de la cinefilia

Cumple treinta años. El Cine Doré de Madrid, que depende de la Filmoteca Española, se ha convertido en un referente cultural indudable de la cinematografía en la capital de nuestro país. Con el paso de los años, ha conseguido abrirse un hueco dentro del inmenso panorama de ocio y arte que ofrece esta ciudad. Los amantes del cine lo tenemos claro, es el templo de la cinefilia. Un lugar de encuentro y un espacio de conservación de nuestra memoria histórica a través de imágenes en movimiento. El edificio, que alberga esta sala de exhibición, se construyó en 1912 con el nombre de Salón Doré. Durante décadas, se utilizó como un espacio multiusos aunque ya se hacían proyecciones cinematográficas. Me recuerda a los orígenes del cine donde el séptimo arte se aproximaba más al mundo del espectáculo y viajaba en barracas. Fue a principios de los años veinte cuando se convierte en Cine Doré con una programación estable aunque, posteriormente, vivió un periodo de decadencia. Por aquel entonces es conocido por los espectadores como “El Palacio de las Pipas”.

Tras una larga historia, donde estuvo a punto de desaparecer, el Ayuntamiento de Madrid lo cede a la Filmoteca Española como sala de proyección periódica. De esta manera, y tras una intensa reforma, se inaugura el 1 de marzo de 1989. En la actualidad, goza de una actividad cultural frenética ofreciendo ciclos de cine muy variados, presentaciones y coloquios.

Y es ahora, durante el mes de marzo -como hace treinta años-, cuando Soria llega a esta mítica sala para presentar su Certamen Internacional de Cortos. El próximo 19 de marzo se celebrará una importante cita en el Cine Doré. Y es que el festival numantino desembarca en Madrid para proyectar cuatro cortometrajes de su XX palmarés. Excelentes historias cortas entre las que se encuentra Cerdita, que recibió el Premio Goya al Mejor Cortometraje de Ficción y Fauve, nominado a los Premios Óscar de este año. Una presentación a lo grande con la colaboración de la Plataforma Nuevos Realizadores, la asociación de cine que otorgó el Premio Ópera Prima en su vigésima edición durante la gala de clausura en el Palacio de la Audiencia.

Después de la proyección, los espectadores podrán participar en el coloquio “La importancia de las sinergias entre festivales de cine” donde intervendrá el director del Certamen Internacional de Cortos Ciudad de Soria, Javier Muñiz, junto a los directores de destacados festivales como son el de Clermont Ferrand, ALCINE, DOCUMENTA Madrid o el Festival de Cine de Madrid. Se trata del primer encuentro entre certámenes cinematográficos para revitalizar el sector.

Sin duda, vivimos en un mundo cambiante donde las transformaciones ocurren, cada vez, a una mayor velocidad. A esto se suma la crisis que hemos atravesado durante varios años y que tanto ha afectado a la cultura y, en especial, al mundo del cine, así como la aparición de nuevas tecnologías que parecen competir con las salas de exhibición y, por ende, con los festivales de cine. Por eso, si los certámenes no se reinventan, si no ofrecen contenidos y experiencias nuevas que aporten algo diferente al espectador, me temo que muchos terminarán desapareciendo. Y esta es una oportunidad espléndida para celebrar la magia de las películas, dar a conocer el festival soriano en Madrid y, de paso, brindar por treinta años más de Cine Doré.

Artículo publicado en El Día de Soria. Puedes leerlo aquí.

miércoles, 23 de enero de 2019

Pensar Europa desde Soria


Ante un panorama internacional en el que parecen predominar los populismos exacerbados y los nacionalismos excluyentes, es ineludible detenerse a pensar. Frente a un Trumpismo rampante en el continente americano y un Brexit rompedor en el nuestro, se hace imprescindible reflexionar. Estos hechos, junto a una economía que ensancha la brecha entre ricos y pobres y una inmigración presentada, por algunas formaciones políticas, como una amenaza existencial para Europa, podrían hacer saltar por los aires los cimientos de la Unión Europea. La estabilidad económica condiciona inexorablemente la ideología de la ciudadanía. Por ello, hay que combatir el discurso manipulador que se está apoderando del imaginario europeo como bien indica el politólogo y filósofo Sami Naïr. Es en este contexto en el que se ha celebrado la segunda edición del Congreso Internacional “Think Europe: Compromiso 2030” en la ciudad de Soria los días 16, 17 y 18 de enero de 2019. Un interesante encuentro donde se han reunido cientos de personalidades políticas españolas, europeas, africanas, americanas y asiáticas. Según el alcalde de Soria, Carlos Martínez, se trata de “una semana de reflexión y pensamiento sobre la importancia que tienen las decisiones que se toman en las instituciones europeas para el día a día de los ciudadanos”. Por ello, Martínez considera que este Congreso es una “gran oportunidad” para que “Soria y todos los territorios desfavorecidos de España y de Europa puedan optar a mejorar esa cuota de desequilibrio”. Cuestión de especial importancia para los sorianos si nos fijamos en uno de los asuntos acuciantes que hay que resolver, el de la despoblación. Y es que, en poco tiempo, la Unión Europea acordará el reparto de los fondos de cohesión para corregir las desigualdades que existen entre territorios. El año pasado, durante la primera edición de este Congreso, ya se asentaron las bases para la redacción de un informe donde se subrayaban los problemas que acarreaban el envejecimiento y la despoblación. Desventajas que deben ser tomadas en cuenta para el reparto de dichos fondos.

Pero esta segunda edición, que ha convertido a Soria en el centro de la política europea, no solo ha tratado el aspecto económico. También la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, puesta en marcha por la Asamblea General de la ONU en 2015 por 193 países. En este aspecto, tendrán un papel determinante las ciudades intermedias y los ayuntamientos. Me refiero a la persecución del cumplimiento de los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) recogidos en el texto “Transformar nuestro mundo: la agenda 2030 para un mundo sostenible” y que son de aplicación universal. Entre ellos se encuentran: erradicar la pobreza, hambre cero, garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos, una educación inclusiva, equitativa y de calidad, lograr la igualdad de género y autonomía de las mujeres o la adopción de medidas urgentes contra el cambio climático.


Por eso, este Congreso Internacional, cuyo objetivo es conectar con la ciudadanía, ha puesto el acento en el verbo think. Para el filósofo Eugenio Trías, sobre la importancia de mantener una Europa unida, responde: “Situar como prioridad absoluta los asuntos relacionados con el pensamiento filosófico y además los temas artísticos, literarios, teatrales y cinematográficos”. Por este motivo, considero un acierto haber incluido en el programa del Congreso un concierto, una clase magistral gastronómica y la proyección de la película Campeones con coloquio posterior a cargo de su director, Javier Fesser. Durante una entrevista, declaró sobre los protagonistas de esta historia, -un equipo de baloncesto con discapacidad intelectual-: “Me maravilla su forma de escuchar, la sinceridad y la espontaneidad de sus comentarios. También el exquisito respeto con el que se trataban entre ellos. Son personas que saben mejor que nadie cómo relacionarse con el diferente”. Ojalá aprendiéramos de ellos y predominara esta actitud positiva y de entendimiento hacia el otro. Por el bien de Europa, por el bien de todos.

Artículo publicado en El Día de Soria. Puedes leerlo aquí.

martes, 8 de enero de 2019

Otoño y el cine español, Los Goya



151 películas se han estrenado en nuestro país durante 2018. Ni más ni menos. Estoy seguro de que el público general no es consciente de la gran cantidad de títulos que se han producido durante el año que estamos a punto de concluir. Este desconocimiento se debe, en parte, a que algunas películas se estrenan en muy pocas salas de exhibición y con un presupuesto ínfimo dedicado a la promoción. Competir con la artillería publicitaria de grandes productoras financiadas por importantes cadenas de televisión es misión imposible. Una pena porque hay historias merecedoras de ser disfrutadas. Pero tienen una segunda oportunidad para ser descubiertas. Y es durante estas fechas. Me refiero a los Goya. Estos premios, organizados por primera vez en 1987, suponen una gran ventana de exhibición. Una nueva ocasión para fichar las películas patrias en manos de los académicos que, según sus gustos y criterios, valoran las virtudes o defectos de las obras presentadas.

En esta 33ª edición, de las 151 producciones existentes, 84 son de ficción, 63 documentales y 4 de animación. También concurren 47 filmes europeos, 16 cintas iberoamericanas y 32 cortometrajes. De todas ellas, 45 han pasado de ser candidatas a nominadas tras ser consideradas por los académicos durante el proceso de votaciones. Así lo anunciaron, hace pocos días, la actriz Rossy de Palma y el director Paco León en la sede de la Academia de Cine en Madrid. En esta ocasión, Soria debe estar orgullosa ya que los galardones tienen sabor numantino. ¡Un soriano nominado! El joven Alberto del Campo opta al Goya a Mejor Montaje por su trabajo en El reino. Y es que los Premios del cine español no son ajenos a esta tierra. En 1997, un Goya viajó hasta Soria de la mano del director Roberto Lázaro gracias a su cortometraje de ficción La viga. Hoy, Roberto sigue recibiendo reconocimientos como el que le acaba de otorgar el Grupo de Comunicación PROMECAL por sus valores culturales. ¡Enhorabuena!

Pues bien, es este el momento en el que los académicos debemos votar a las películas nominadas de cada categoría. Es el último paso para decidir qué películas o qué profesionales se alzarán con el cabezón o la estatuilla cuyo nombre hace referencia al ilustre pintor aragonés. El resultado final se conocerá el próximo 2 de febrero durante la Gala que nunca pasa desapercibida. Desde luego, sería más aburrida sin el espíritu criticón y quisquilloso que caracteriza a la sociedad española. Comentarios que se manifiestan en una realidad paralela a través de las redes sociales y en forma de tertulia o recogidos en los diferentes medios de comunicación en los días posteriores. Este año, y por segunda vez en la historia de dichos galardones, se celebrará fuera de Madrid. El lugar elegido para esta ocasión es Sevilla, concretamente, el Palacio de Congresos y Exposiciones (FIBES). Pues allí estaré no solo para disfrutar del clima, sino para compartir la “fiesta” del cine español junto a amigos y compañeros nominados.

Pero dejando a un lado todo este proceso administrativo, lo que más me gusta es poder disfrutar de tantas películas. Bien sea a través de las salas comerciales donde los productores y directores nos invitan para poder considerarlas como académicos que somos; a través de la propia sala de cine de la Academia donde solo unos pocos se animan a programarlas; también gracias a la plataforma digital VEOMAC, donde se vuelca la mayor parte de las películas candidatas o bien a través de los DVD que nos hacen llegar a casa para su visionado. Por eso, otoño es una de mis estaciones preferidas. Para mí, otoño es sinónimo de cine español.


Artículo publicado en El Día de Soria. Puedes leerlo aquí.